La tecnología como aliada para rescatar de las adicciones a los habitantes de calle en Bogotá. Analizamos la misión de Fernando Claros Polanco.
Fernando Claros Polanco vivió una larga serie de frustraciones a sus 33 años. Casi todas están resumidas en su libro: DE LA ABUNDANCIA A LA MENDICIDAD Y DEL CARTUCHO AL PARAÍSO, que publicó a mediados del 2025. Pero las que estaba por vivir a partir de 1989 cuando tomó la decisión más peligrosa de todas, son las mismas que hoy le pesan cada vez que el aire se resiste a entrar en sus pulmones por esa enfermedad pulmonar crónica que le quedó luego de tomar el camino inconveniente.
Quien busque profundizar en la manera como terminó prisionero de lo que él mismo llama “la gran serpiente” o “la amante” pueden solicitar el libro que escribió como testimonio de toda esa peripecia. Aquí, más allá de repasar sus experiencias en el mundo de la indigencia y de la esclavitud que ejerce la adicción a la droga, despierta interés la manera en que hoy a sus 70 años y después de haber surtido un proceso de recuperación, Fernando Claros Polanco se está entrenando para ser todo un influencer anti-adicciones.
Para quien se pregunte cómo se llegará al público al que busca dirigirse esta iniciativa, si su enfoque principal son los adictos que siguen en la calle y aquellos a quienes los procesos de rehabilitación llegaron a un punto en el que están cerca de recaer, sepa que hay una cosa que solo Fernando Claros podía confirmar, muchos adictos, incluso en condición de calle, tienen celulares y además de sustancias también consumen redes sociales.
Miguel Ángel Cruz, un periodista de televisión dedicado a la cobertura de noticias en Bogotá, y quien dedicó varios meses a analizar la efectividad de las estrategias de comunicación diseñadas por el Distrito Capital para captar el interés de habitantes de calle y de su círculo familiar para beneficiarlos con las ofertas de atención integral disponibles, concluyó que este propósito se ve limitado por varios factores entre ellos, el más evidente: al principal objetivo de los mensajes, el habitante de calle, no hay como llegarle directo a sus oídos.
Es aquí donde se unen dos realidades que son del total interés de Comintech. Puesto que mientras exista un mensaje, un público y un canal siempre habrá semilla para un fenómeno de comunicación. La primera realidad es esa.
La segunda tiene que ver con la lógica bajo la cual los algoritmos creados por empresas tecnológicas que gobiernan el funcionamiento de las redes sociales convierten al mundo en un adicto potencial a la dopamina que generan los contenidos que circulan en la web.
El censo más reciente indica que solo en Bogotá habitan entre unas 11.000 personas habitantes de calle, doblegadas por la misma enfermedad contra la que todavía pelea Fernando Claros. Es por ellos y por quienes están en riesgo de llegar a ese mismo camino, que los proyectos Emprendecoop y la Casa del Egresado se convirtieron en el sueño de Fernando y de la psicóloga Nancy Villa.
Ambos suman hoy sus experiencias, Fernando la que le aportó caer al fondo y salir con mucha dificultad de allí, y la de Nancy Villa quien durante más diez años ha acompañado profesionalmente desde la psicología a miles de personas atrapadas por la calle y la adicción a las drogas.
Convencidos de que vale la pena usar las mismas fuerzas que terminan en la adicción de un usuario al scroll interminable de las redes sociales, como Comintech integramos una línea de trabajo que busca apoyar este proyecto que esperamos llegue pronto a esos usuarios invisibles del mundo de la calle y la droga para captar un poco de ese tiempo y atención y tratar de contrarrestar la adicción con la afición por las redes sociales.
