¿La IA hace todo mejor?: Le enseñamos a caminar y ahora nos desafía al saber correr

Desde Davos se advirtió sobre los alcances de la inteligencia artificial y su influencia. Análisis de Comintech.

Esta lucha ya había ocurrido una vez cuando las industrias del entretenimiento, entre ellas la de la música, el cine y la televisión, se quedaron frías cuando la cultura de internet empezó a compartir, modificar y apropiarse de la nuevas maneras que ofrecía la web, de productos, canciones y personajes que a la manera de ver de la industria eran propiedad de las marcas.

Trato de llevar a ese terreno a una carismática TikToker que había llamado mi atención hace ya varios meses. Su energía como creadora la dedica a verse como una caricatura animada capaz de bailar con cada músculo de su rostro haciendo que el cerebro se deleite con su capacidad de sincronizar una canción con cientos de gestos por minuto. 

Ahora ella está en el lugar de esas compañías de hace décadas. Considera que lo que era su producto de marketing está siendo pirateado o duplicado por una herramienta IA que es capaz de generar su variedad de gestos y aplicarlos a cualquier archivo digital que contenga el rostro de una persona.

Su preocupación tiene sentido, pero su comunidad digital le hace caer en cuenta que lo que circula en internet es por inercia propiedad del público y si vamos más allá, es espacio natural de los algoritmos que a estas alturas son capaces de decidir si difunden, duplican o reconstruyen o silencian. 

Justo antes de oír su preocupación en un video, escuché a Yuval Harari durante la conferencia en Davos Suiza, advertir el alcance que según él tendrá la influencia de la IA en todo aquello que implique lenguaje escrito, verbal o relativo a la palabra. 

Puesto que las IA pasaron de ser herramientas a convertirse en agentes, advierte Harari, es importante no perder de vista que todo el modelo de pensamiento y acción de estos agentes está basado en el lenguaje textual y que por lo tanto dominan mucho mejor y más rápido todo lo que tiene que ver con palabras en el contexto humano: leyes, literatura y religión. 

Es decir que cuando el ingenio humano se fijó como objetivo crear una mente desde cero que fuese capaz de aprender y modelarse a sí misma como la humana y finalmente lo logró en nuestra era a través de la electrónica y la computación, lo que hizo, fue darle a máquina una llave rudimentaria que ahora difícilmente sabemos cómo funciona, en dónde encaja y qué puertas abre. 

El dilema de Miny Naranja sobre ver copiados sus gestos virales por un agente IA y su aparente confusión acerca de si el personaje de face dance que tiene más de siete millones de seguidores en TikTok es una creación suya que internet debe respetar nos sirve para empezar a pensar cuál será la estrategia humana para protegerse realmente de las representaciones del mundo en las que la IA quiere sumergirnos. 

El investigador Henry Jenkins le aportó al estudio de la comunicación transmedia una serie de conceptos que hicieron que el público base de internet, el usuario real, ganara la batalla contra las marcas cuando fueron señalados de piratas digitales, y esas manifestaciones de la cultura en red nos dan mucha luz acerca de la forma en que ahora también podemos actuar como usuarios raíz para llevar a la IA a un terreno en el que le sea imposible dominar.