Comunicación para el turismo Comintech en Anato 2026

Al producto turístico hay que prepararlo como a una reina de belleza: Harold Uriana

Hay algo que una reina debe dominar a la perfección; la comunicación. Gracias a ella logra transmitir identidad, valor y belleza única. 

Cuentan que en el Pájaro, un pueblo guajiro ubicado entre Mayapo y Manaure, el viento levanta tormentas de arena que oscurecen la vista por días enteros. Que si se camina por la orilla de la playa hacia el cerro “la marquesina” se podrá ver después de un atardecer inolvidable la ventana más cristalina que los ojos puedan tener para dirigirse hacia el firmamento y que cuando la luz del sol atraviesa el agua que baña su mágica costa, en el fondo se percibe la enorme figura del Buque Flora, el misterioso carguero interoceánico que los bombarderos alemanes de la Segunda Guerra Mundial hundieron cuando lo detectaron flotando justo en frente del pueblo. 

Belkis Alarcón decidió que a toda esa historia le pondría por nombre: el camino Wayuu y los sabores del viento. Luego empacó su maleta y viajó hasta Bogotá porque su misión era multiplicar esta memoria viva durante la vitrina turística de Anato 2026 y contarle a todo el que pudiera, que cuando alguien quiera ir de su mano en la Guajira lo llevará a caminar por este y otros mundos nuevos que solo en su pueblo pueden existir. 

Allí la conocimos. En medio de miles de otras historias traídas desde lugares únicos de Colombia a donde personas como ella quieren invitar para que los visitantes comprueben en persona el poder material de las historias, de los lugares y de las tradiciones.

Quien tiene la oportunidad de asistir a una feria como esta, sabe que la comunicación es la que construye todo. A través del lenguaje se recrean escenarios, se refuerzan identidades, se transmiten conocimientos y se extienden invitaciones y una invitación aceptada es la promesa de que al destino llegará un día alguien nuevo. 

Allí mismo encontramos a Harold Uriana, un guajiro que tiene muy claro que parte del éxito de un participante de Anato es la comunicación, está atento a la forma en que todos a su alrededor están contando la historia de su destino turístico. 

“Hay dos formas de venir a mirar y aprender: ver cómo se mueve el mercado y cómo adaptar eso a mi oferta. Cuando vienes por primera vez es para saber si lo que estoy haciendo concuerda con lo que está pasando en la realidad. Hay que venir tres veces para aprender” asegura mientras camina junto a Arnulfo Berrío, presidente de la red de operadores turísticos de San Luis Antioquia, quien trae su propia historia sobre el turismo que está protegiendo los grandes ríos de su región y de una ruta que descubrió entre cavernas y que termina en un manantial donde descansa la escultura gigante de un jaguar de piedra que todavía no se sabe quién esculpió. 

Como especialista en logística y finanzas, desarrollo económico y social y líder de desarrollo humano sostenible, Harold está siempre dispuesto a orientar para que las ideas y proyectos de otros también prosperen. Recalca que la importancia de estos espacios es el relacionamiento público, porque aquí es donde las ideas logran el respaldo de la parte institucional.

 “Ellos son los que excluyen o los que autorizan y hay que saber equilibrar las dos cosas, la actividad privada que trae cada uno con la agenda del sector público” indica justo cuando cruzamos frente al stand que agrupa a los grandes parques temáticos en donde hace presencia el Museo de la sal Ichi, una idea familiar que fundó hace más de cinco años y que hoy es referente turístico y cultural de La Guajira. 

Compartir las experiencias propias ha hecho al hombre lo que es. Un ser lleno de verdades y relaciones con el mundo que lo rodea y todo el que llega a esta feria trae muchas verdades de la tierra que ocupa y del lugar que representa. 

Marzulay Larrada comparte con mucha ilusión el significado de Cubagua In, el hotel que construyó en Riohacha para empezar un trabajo de memoria con el que busca reconstruir la historia perdida de su ciudad y que a nadie se le vuelva a olvidar que Riohacha fue la “perla del caribe” cuando llevó primero el nombre de Cubagua, esa isla en el caribe venezolano, desde que los indígenas y pescadores afrodescendientes se trasladaron a La Guajira para continuar con la extracción de perlas cuando en Isla Cubagua se volvieron escasas. 

Cerca de ella, Hernando Romero, un indígena Wayuu del clan Epinayu, vino a mostrar cómo logró embotellar otra historia sin salir de su ranchería en el Cabo de la Vela. Encontró que el jugo de la iguaraya, un fruto silvestre de esas zonas áridas, se lograba separar luego mezclarlo con el zumo cítrico y al recuperar la composición menos viscosa de la iguaraya o yosú pudo fermentar y presentar la primera cerveza artesanal cien por ciento Wayuu. 

En esencia todos estos relatos que buscan atrapar el interés y la curiosidad  de los turistas por estar justo en donde ocurren, necesitan dejar en claro precisamente eso, la ubicación exacta en donde nacen las experiencias humanas. Por eso la estrategia del municipio de Uribia es dejar claro que los grandes destinos del departamento de La Guajira como: dunas de Taroa, Cabo de la Vela o Nazaret, están en su territorio. 

Aquí es donde se necesita todo el conjunto del poder narrativo y comunicativo para que las comunidades que buscan desarrollo a través del turismo logren llegar de forma profunda. Por eso es que Comintech fija una atención especial en el apoyo a la difusión e intercambio de conocimiento de parte de nuestra organización a todo aquel que necesite herramientas comunicativas que otorguen calidad y originalidad a los mensajes. 

Inmersos en esta gran vitrina encontramos todo el sentido a la metáfora de Harold Uriana que explica de forma inmejorable: “Un producto turístico es igual que una mujer que quiere ser reina de belleza. No basta solo con que sea bonita, necesita preparación, culturizar, tener vestuario, maquillaje, comunicación. Una diferencia la hace el mensaje que transmite. y lo primero es incorporar un lenguaje”.